Los JAS opinan

Tratando de mejorar el servicio a los JAS, esta es una herramienta que estaremos probando. Una vez que has sido invitado a ser miembro del Blog de Jasmania y te registraste, podes dejar tus comentarios, saludos, temas a discutir, experiencias que quieras compartir y todo lo que consideres que pueda ser útil a la comunidad JAS. En todos los casos existe un moderador que controlará el tenor de los mensajes.

22 octubre 2005

Tipos de Mediocridad

Tipo 1: Forma simple. Constituye la manifestación más sencilla, que no es grave, y puede fácilmente pasar desapercibida. La mediocridad favorece la conformidad, y, en muchas culturas, la conformidad asegura la felicidad. El mediocre simple, aunque es incapaz de toda creatividad, puede seguir caminos ya bien trazados, es un buen consumidor, se adapta bien al mundo materialista en que vivimos, y, con un poco de entrenamiento, puede llegar a reproducir en su conducta las formas externas de procesos creativos de índole tanto artística como científica.

Tipo 2: Mediocridad inoperante, un poco más grave, en la que se presentan ya algunas complicaciones susceptibles de dificultar una buena adaptación. Mientras que el mediocre simple sigue razonablemente las directrices predominantes, sin esforzarse más allá de las mínimas exigencias externas, en este segundo tipo se añaden elementos pasivo-agresivos y una cierta tendencia a imitar los procesos de actualización del sujeto normal. Al serle todo igual, y no distinguir lo bello de lo feo, ni lo bueno de lo malo, el mediocre inoperante no siente inclinación por propiciar progresos de ningún tipo, y todo aquello en lo que interviene está condenado al estancamiento. Como ocurre con muchos trastornos de la personalidad, son las personas del entorno las que sufren, más que el propio enfermo, que suele estar bastante satisfecho de su inoperancia o pseudocreatividad. El mediocre inoperante produce y estimula maniobras repetitivas e imitativas, es más proclive al consenso que al descubrimiento, y prefiere lo trillado a lo innovador. En la mayoría de los casos, esta patología no tiene grandes repercusiones sociales, excepto cuando el mediocre inoperante ocupa puestos clave o de cierta responsabilidad. En estos casos, la orga-nización que lo padece empieza pronto a dar muestras crecientes de parálisis funcional, generalmente acompañada de una hiperfunción burocrática, con la que se intenta disimular la falta de operatividad.

Tipo 3: Mediocridad Inoperante Activa, abreviadamente, síndrome MIA. Es la variante realmente maligna, tanto por sus efectos como por sus peligrosas tendencias destructivas e invasivas. En primer lugar, el individuo afecto de MIA desarrolla fácilmente una gran actividad, inoperante, por supuesto, acompañada de un gran deseo de notoriedad y de control e influencia sobre los demás, que puede revestir de tintes casi mesiánicos. Cuando se desenvuelve en ambientes académicos, por otra parte muy susceptibles a la infección por MIA, adopta poses de maestro sin ningún mérito para ello.
Fácilmente puede llegar a encapsularse en pequeños grupos o comités que no producen nada, pero que se asignan funciones de 'seguimiento y control' que les permite entorpecer o aniquilar el avance de individuos brillantes y realmente creativos. El MIA que tiene algún poder en puestos burocráticos tiende a generar grandes cantidades de trabajo innecesario, que activamente impone a los demás, destruyendo así su tiempo, o bien intenta introducir todo tipo de regulaciones y obstáculos destinados a dificultar las actividades realmente creativas. Por otra parte, el Mediocre Inoperante Activo es particularmente proclive a la envidia, y sufre ante el bien y el progreso ajenos. Mientras que las formas menores presentan simplemente incapacidad para valorar la excelencia, el MIA procura además destruirla por todos los medios a su alcance, desarrollando sofisticados sistemas de persecución y entorpecimiento. Nunca reconocerá, por ejemplo, los méritos que un individuo brillante realmente reúne para lograr un premio o posición, sino que atribuirá todo éxito ajeno a relaciones con personas influyentes o injusticias del sistema. De la misma manera, fácilmente callará cualquier información que permita valoraciones positivas sobre otros, mientras que amplificará y esparcirá todo rumor o dato equívoco que invite a la desvaloración y desprestigio de esas mismas personas.
Este tipo de personas son las más, la mayoría de las personas viven de alguna de estas formas, complacientes, cómodos, sin esfuerzo, sin compromiso consigo mismo y con la sociedad, críticos del vecino y del pariente del tío... constantemente viviendo de los demás, para los demás y encima cómodos.
La mediocridad es algo que jamás deberíamos ser, jamás. Tenemos un deber: y es ser excelentes en todo, o como bien lo ha dicho nuestro amado profeta, "debemos hacer lo máximo de lo mejor que podamos"; y eso es jamás ser mediocres. Debemos involucrarnos y participar activamente dando lo máximo de lo mejor en nuestra familia, en la Iglesia, en el trabajo, en la sociedad. Esto es lo que nos enseñan en la Iglesia; debemos aplicarlo. Miles de ojos nos miran; la gente que no rodea, las personas que nos miran deberían preguntarse: ¿Qué tiene esta gente que los hace tan diferentes? Debemos estar orgullosos de ser mormones, y como hijos de Dios, poseemos atributos divinos, como la inteligencia y la excelencia, discernimiento, percepción, convicciones, el poder espiritual; amor, justicia, etc... no tenemos excusa para no ser lo que querramos, pero tampoco no tenemos excusa para aspirar a la excelencia en cualquier ámbito de nuestra vida; debemos hacer lo máximo de lo mejor que podamos. A nosotros, los miembros, nos enseñan a ser líderes, a ser grandes maestros, a educar, a ser ejemplos. Condiciones no nos faltan, no nos achiquemos, no nos avergoncemos de ser excelentes, de aspirar a la excelencia... al contrario, debemos motivar a que otras personas tambien quieran ser parte de esto.
Espero comentarios!